El día que dije sí, sin entenderlo todo

Por: Annie Salado

Hay caminos que no se planifican.
Se sienten.

En el 2019, algo en mí empezó a moverse de manera distinta.
No tenía un nombre claro en ese momento, pero sí una dirección: el sonido.

Certificándome, sin saber todo lo que vendría después


La música siempre me ha llamado la atención.

Desde muy temprano sentí esa conexión… esa forma de entrar en otro espacio sin tener que explicarlo.

En un momento de mi vida llegué a tocar el violín, y fue una etapa que me transportaba al sonar. Desde entonces, había en mí un deseo real de continuar por ese camino, de profundizar en ese mundo, de hacerlo parte de mi día a día.

Pero el universo… tenía otra intención para mí en ese momento.
Y aunque no lo entendía del todo, hoy puedo verlo con claridad: nada de eso fue en vano.

Todo me estaba preparando.

El yoga como puerta

Con el tiempo, el yoga llegó a mi vida.
Y fue precisamente el yoga lo que me abrió la puerta al Sound Healing.

En ese momento, en Puerto Rico, no había escuchado mucho sobre esta práctica.
Era algo bastante desconocido para mí.

No era una tendencia.
No era algo que veía constantemente, al menos no en los espacios donde me movía.  

Y aun así… me llamaba.

Recuerdo que, al facilitar mis clases de yoga, durante savasana (la postura realizada al finalizar la práctica), sentía el deseo de ofrecer algo más.

Algo sutil.
Algo que acompañara ese espacio de integración.

Fue ahí cuando comencé a usar un Himalayan bowl…
solo por unos minutos.

Sin mucha estructura.
Sin grandes expectativas.
Pero con mucha presencia.

Y algo pasaba.

El ambiente cambiaba.
La energía se suavizaba aún más.
Había una profundidad distinta en ese cierre.

Aunque en ese momento no lo entendía completamente…
Ya el sonido estaba encontrando un lugar en mí.

Decir que sí, sin tener todas las respuestas

Pero el sound healing, como camino, fue distinto.

Durante mi proceso de certificación en Nueva York

No llegó como una decisión lógica.
No fue un plan estructurado.
Fue más bien un llamado.

Uno de esos que no sabes explicar, pero que se siente imposible de ignorar.

Y yo dije que .

Hubo dudas.
Hubo momentos en los que no sabía si estaba haciendo lo correcto.

Pero aun así… algo en mí seguía diciendo que sí.

Sin pensar en la inversión.
Sin tener todo claro.
Sin saber exactamente a dónde me llevaría.

Solo confiando… dejándome llevar.

Esta decisión me llevó a viajar a Nueva York.
Una vez… y luego otra… y otras más.

Cinco veces en total.

Cada viaje era más que una certificación.
Era un reencuentro conmigo.
Con el sonido.
Con algo que se sentía antiguo y nuevo a la vez.

Conecté con maestros extraordinarios, profundamente entregados a esta práctica.
Personas que no solo enseñaban técnicas, sino que sostenían el sonido desde el respeto, la presencia y la intención.

También conocí a otros estudiantes…
almas hermosas que, al igual que yo, estaban comenzando este camino sin saber que se convertiría.

Parte de mi proceso de certificación en Nueva York, 
junto a una de mis maestras.


Uno de los encuentros que le dio forma 
a este camino que hoy comparto.
 
Y ahí, en ese espacio compartido, algo me confirmó:

Esto no era casualidad.

A medida que avanzaba en las certificaciones, algo en mí también se organizaba.
Porque para mí, siempre ha sido importante expandir mis conocimientos, estudiar, comprender…

Ser responsable con lo que sostengo y comparto.

El sonido puede tocar lugares muy profundos.
Y merece ser guiado con respeto.

Hoy en día, el sound healing se ha vuelto más visible y muchas personas sienten el llamado a trabajar con el sonido.
Y eso es hermoso.

Pero también he aprendido que no se trata solo de tener un instrumento en las manos…
Se trata de saber cómo sostener el espacio que se abre.

Por eso, para mí, prepararme, estudiar y certificarme no fue opcional.   Fue una forma de honrar esta práctica y a cada persona que confía en ella.


Aprendiendo y profundizando en el sonido 
con guías que marcaron mi camino.

Cuando el sonido te transporta

Pero más allá de lo aprendido,  hubo algo que no se enseña... se siente.

Una sensación.
Una entrega.

Como me comentó mi maestra  de yoga y colega:


“me jallé”… encontré mi camino.


Y sí, así mismo se siente. 

De la misma manera en que ella lo describe.


No era solo escuchar el sonido…
También era permitir que naciera desde mí.

El sound healing me envuelve.
Me saca del tiempo.
Me lleva a un espacio donde no hay prisa, donde no hay reloj.

Podría estar ahí… sin medir, sin contar.
Es como entrar en otra frecuencia.
Como si el cuerpo se quedara aquí, pero algo más viajara.

A veces lo siento como si me llevara a la estratosfera…
Y desde ahí, simplemente dejo que el sonido haga lo suyo.

Lo que entendí en el camino

Cuando ese proceso de certificación terminó, no sentí que algo acababa.
Sentí que algo apenas comenzaba.

Uno de los momentos que marcó este camino

Y entonces… los instrumentos empezaron a llegar.

No como una búsqueda intensa.
No desde la prisa.

Sino de forma casi mágica.

Uno a uno.
En el momento preciso.
Como si cada instrumento encontrara su camino hacia mí.

(Esas historias… vendrán después.)

Hoy, mirando hacia atrás, entiendo que este camino no se trata solo de aprender una técnica.

Se trata de escuchar.

De confiar en lo que no siempre tiene una explicación lógica.
De seguir ese llamado interno, incluso cuando no tengas todo resuelto.

Y si hay algo que esta experiencia me ha enseñado es esto:

No todo lo que está destinado a ti va a tener sentido al principio…
Y eso no significa que no sea el camino.

Y tal vez no se trata de entenderlo todo desde el inicio.

Tal vez se trata de prestar atención…
a eso que te llama, aunque no tenga nombre todavía.

A eso que se repite.
A eso que se siente distinto.

Porque muchas veces, el camino no se revela completo.
Solo te muestra el siguiente paso.

Y si hoy hay algo en ti que está susurrando…
que te invita…
que no te deja en paz,

no lo ignores.

Escúchalo.

Quizás no necesitas tener todas las respuestas…
quizás solo necesitas, como yo en ese momento,
atreverte a decir que sí.

A veces, decir que sí es lo único que necesitas para que el camino se revele.

Diseña experiencias con sonido

El sound healing llegó a mi vida como un llamado…
Y hoy es un espacio que sostengo con presencia, intención y profundo respeto.

Más que sonido, es una experiencia que se siente.
Que acompaña.
Que transforma.

A través de instrumentos como el arpa de cristal de cuarzo, la flauta, los crystal bowls, el gong y otros elementos de sound healing, creo espacios donde las personas pueden pausar, reconectar y escucharse desde otro lugar.

Si hay algo en ti que empieza a abrirse…
Si sientes curiosidad…
o simplemente deseas experimentar el sonido de una manera más consciente,
Puedo acompañarte.

Juntos podemos diseñar experiencias sonoras para ceremonias, talleres, encuentros íntimos o sesiones privadas en Puerto Rico, donde el sonido se convierta en un puente entre lo que sientes y lo que estás listo para vivir.

💌 Correo: asaladopr@gmail.com
📷 Instagram: @anniesalado

Si este relato resonó contigo, me encantaría leerte… o simplemente saber que te acompañó de alguna forma.

Te envío un rayito de luz y de amor para iluminar tu día y cada paso que des… 🤍✨💫




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