Kyra: amor, presencia y una sanación que continúa
“Hay amores que no terminan cuando una vida llega a su fin…
Simplemente cambian de forma.”
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Un beso que vive para siempre. 🤍 |
Hoy quiero compartir una experiencia muy personal.
No se trata de una técnica ni de una práctica específica.
Se trata de Kyra, mi compañera de vida durante catorce años, y de cómo el amor, la despedida y el sonido me han acompañado en un proceso que continúa transformándome.
Dos meses después de su partida…
“El amor verdadero deja huellas que el tiempo no borra.”
Han pasado algo más de dos meses desde que Kyra trascendió, el 25 de abril.
Durante este tiempo he transitado emociones que van desde la tristeza profunda hasta una inmensa gratitud.
Y aunque extraño su presencia cada día, también he podido reconocer las enseñanzas que su vida y su partida dejaron en mí.
Kyra llegó a mi vida cuando apenas tenía dos semanas de nacida.
Había nacido un 14 de febrero, el Día del Amor, y hoy pienso que no pudo haber una fecha más apropiada para ella.
Durante catorce años compartimos una historia llena de momentos sencillos, pero profundamente significativos.
Kyra estuvo presente en cada etapa de mi vida.
En mis alegrías y en mis lágrimas.
En los días ligeros y en los días difíciles.
Siempre encontraba la manera de estar cerca de mí.
Si me sentaba en el family, ella buscaba un espacio a mi lado.
Si me movía a otra habitación, allí aparecía.
Si necesitaba silencio, me regalaba su compañía.
Si necesitaba sonreír, bastaba con verla.
Mi piso es muy parecido al color de su pelaje, así que durante años tuve que caminar pendiente de dónde estaba.
Porque Kyra siempre estaba cerca.
Siempre detrás de mí.
Siempre acompañándome.
Y qué regalo tan hermoso es descubrir que alguien eligió pasar su vida entera a tu lado.
La alegría con la que me recibía cada vez que llegaba a casa, su presencia constante y su forma de acompañarme en cada momento son recuerdos que guardo profundamente en mi corazón.
No importaba cómo hubiera sido mi día.
Ella siempre encontraba la manera de hacerme sentir querida.
La despedida
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Quizás fue una despedida… pero el amor sigue aquí. 🤍🐾 |
Con el paso del tiempo, su cuerpo comenzó a cambiar, como ocurre con todos nosotros.
Ya estaba siendo atendida y cuidada con mucho amor.
Pero, de alguna manera, siento que ella comenzó a prepararme para su partida.
Los últimos días fueron diferentes.
Pasé mucho tiempo a su lado, observándola, acompañándola y agradeciendo silenciosamente todo lo que habíamos compartido.
Recuerdo especialmente una noche en la que la pasé acostada junto a su cama.
Quería que sintiera que no estaba sola.
De la misma manera en que ella nunca me dejó sola a mí.
Cuando la llevé al veterinario, mi esperanza seguía intacta.
Kyra siempre había sido una luchadora.
Quería creer que volvería a casa.
Pero hubo un momento que quedó grabado para siempre en mi alma.
Mientras estaba sobre la mesa de evaluación, apoyó una de sus pequeñas patitas sobre mi mano.
Fue un gesto sencillo.
Pero en ese instante sentí algo imposible de explicar.
Como si quisiera decirme que todo estaba bien.
Como si quisiera despedirse.
No puedo explicarlo con palabras. Pero lo sentí.
Y cuando llegó el momento de partir, tuve la oportunidad de estar allí.
Hoy, al mirar atrás, comprendo que el amor verdadero también implica aprender a dejar ir cuando llega el momento.
No porque estemos preparados.
Sino porque amamos lo suficiente para acompañar hasta el final.
“Algunas despedidas rompen el corazón.
Otras también lo transforman.”
Su partida ha sido una de las experiencias más dolorosas de mi vida.
Extraño su presencia.
Sus pasos siguiéndome por la casa.
Su compañía silenciosa.
Su forma de estar siempre cerca.
Sus cenizas descansan en un espacio especial que preparé para ella.
También le dediqué un hermoso jardín como una forma de honrar su vida y agradecer todo lo que compartimos.
Pero la verdad es que Kyra no vive únicamente en esos lugares.
Vive en cada recuerdo.
Vive en cada enseñanza.
Vive en cada sonrisa que aparece cuando pienso en ella.
Y vive en cada transformación que sigue ocurriendo dentro de mí.
El sonido como refugio
En estas semanas he encontrado apoyo en muchas cosas:
En la naturaleza.
En las personas que me han acompañado.
En los recuerdos.
Y, de forma muy especial, en el sound healing.
Kyra estuvo presente mucho antes de que existieran mis sesiones, mis talleres o mis eventos. Fue testigo silenciosa de mis primeros cuencos, de mis primeras prácticas y de cada paso que di en este camino. De alguna manera, también ella forma parte de esta historia.
Durante años, Kyra recibió terapia de sonido.
Escuchó cuencos, tuning forks y diferentes instrumentos mientras descansaba tranquila. Muchas veces estaba presente en mis prácticas y en mis espacios personales de conexión.
Sin saberlo, los mismos sonidos que durante años la acompañaron a ella terminarían sosteniéndome a mí en su ausencia.
Cuando llegó el momento de despedirla, me encontré recurriendo a esos mismos instrumentos.
No porque el sonido eliminara el dolor.
No porque pudiera cambiar lo que había sucedido.
Sino porque me ayudó a permanecer presente.
Me ayudó a respirar cuando las emociones eran intensas.
Me ayudó a encontrar espacios de calma en medio de la tristeza.
Me ayudó a escuchar lo que estaba sintiendo sin necesidad de escapar de ello.
A veces pensamos que sanar significa dejar atrás aquello que duele.
Sin embargo, esta experiencia me ha enseñado que sanar también puede significar aprender a sostener el dolor con amor mientras se transforma poco a poco.
El sonido no borró mi tristeza.
Pero me acompañó.
Y en muchas ocasiones…
“A veces, sanar no es dejar de sentir.
Es sentirse acompañado.”
Lo que Kyra me enseñó
Si hay algo que la vida de Kyra me enseñó, es que el amor verdadero se encuentra en los momentos más simples.
Muchas veces vivimos apresurados, pensando en lo próximo que tenemos que hacer, dando por sentado que tendremos más tiempo con quienes amamos.
Creemos que siempre habrá otra oportunidad para compartir, abrazar o simplemente estar presentes.
La partida de Kyra me recordó que cada momento es un regalo.
Me recordó la importancia de detenernos, de valorar la compañía de quienes caminan a nuestro lado y de expresar nuestro amor mientras tenemos la oportunidad de hacerlo.
Porque algún día los recuerdos serán el tesoro que permanecerá para siempre.
El dolor de una despedida es real.
Pero también es el reflejo de cuánto amor existió.
Y cuando el amor ha sido tan grande, la gratitud termina encontrando espacio junto a la tristeza.
Si hoy tienes a tu lado una mascota, un familiar, un amigo o cualquier ser querido…
Regálale tu presencia.
Míralo con atención.
Escúchalo.
Abrázalo.
Comparte tiempo con él/ella.
No esperes una ocasión especial.
La vida ocurre ahora.
Gracias, Kyra
Kyra ya no camina a mi lado. Pero su amor sí.
En el silencio.
En los recuerdos.
En todo lo que me enseñó.
Y por eso, más allá de la tristeza de su partida, elijo honrar su vida con gratitud.
Gracias...
Por cada mirada.
Por cada paso.
Por cada momento compartido.
Por enseñarme que el amor más puro no necesita palabras.
Tu amor sigue aquí.
Y siempre florecerá en mi corazón.
Si este blog llegó a ti porque también estás atravesando la partida de un ser amado, deseo que encuentres consuelo en saber que el amor verdadero no desaparece. Cambia de forma, nos transforma y, de alguna manera, siempre encuentra el camino de regreso a nuestro corazón.
Comprendí que el sound healing no está para alejarnos de lo que sentimos. Está para ayudarnos a permanecer presentes mientras lo atravesamos.
No busca silenciar las emociones, sino ofrecernos un espacio seguro para escucharlas con más compasión. Y, muchas veces, esa presencia es el primer paso de una verdadera transformación.
Si alguna vez te has preguntado para qué sirve realmente el sound healing, hoy mi respuesta es distinta.
No está para borrar el dolor. Ni para evitar las despedidas. Está para recordarnos que podemos atravesarlas de una manera diferente. Puede ofrecernos un espacio para respirar, escucharnos, acompañarnos y sostenernos con mayor calma mientras vivimos aquello que la vida pone frente a nosotros.
Eso fue lo que el sonido hizo por mí.
Y esa es la razón por la que hoy comparto este relato. Porque creo que, cuando nos permitimos recibir sound healing, este no cambia nuestra historia, pero sí puede transformar la forma en que la vivimos.
Ese es el regalo que esta experiencia dejó en mí. Y es también el regalo que deseo compartir con cada persona que llega a este espacio.
Si este mensaje resonó contigo, te invito a abrirte a la experiencia del sound healing como un espacio de presencia, descanso y acompañamiento para tu propio proceso.
A veces no venimos a entenderlo todo… simplemente venimos a sentir.
Y, cuando nos damos ese permiso, el sonido encuentra su propia manera de acompañarnos.
Gracias por leer y por permitirme compartir esta parte de mi historia. 🤍
Puedes encontrarme en Instagram, @AnnieSalado, donde continuó compartiendo reflexiones, experiencias y recursos sobre sound healing y bienestar.
Será un gusto conectar contigo.





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